El catering, máxima relevancia en la organización de eventos

10 mayo, 2018
El catering, máxima relevancia en la organización de eventos

Las claves del éxito de un emprendedor o de una franquicia dependen de muchísimas cosas, eso está meridianamente claro. Es evidente que resulta fundamental planificar perfectamente qué se quiere vender, a qué precios, a qué público objetivo dirigirse o con qué profesionales contar. Pero esa clase de actividades no son las únicas a las que hay que prestar atención para que el éxito se acerque hasta nuestra acera. Son, de hecho, el principio del camino.

Una de las claves para garantizar el éxito de un negocio pasa por conseguir una imagen impoluta de cara a todos los agentes externos de la misma. Y eso puede conseguirse de muchas maneras, aunque la verdad es que no hay ninguna como la organización de eventos a los que asistan personas y entidades que estén de una u otra manera relacionadas con el sector de actividad en el que nuestro negocio se mueve: otros empresarios del sector, periodistas, promotores…

Tener éxito en la organización de un evento es fundamental, pero es una tarea arriesgada porque el efecto puede ser el contrario al que esperamos si no cuidamos atentamente una buena cantidad de asuntos. El portal web begonagonzalez.com da un total de diez claves sobre las cuales trabajar para conseguir un buen resultado de esta clase de actuaciones:

  • En primera instancia, es crucial tener en cuenta cuál es nuestro objetivo con la organización del evento.
  • Debemos conocer a la perfección cuáles son los valores de nuestra empresa a fin de que podamos hacerlos visibles en nuestros discursos y también en nuestros actos.
  • Es importante, a su vez, ponerse en el lugar del cliente.
  • Elaborar un plan detallado, que contenga un calendario o un guion que organice el evento y que le conduzca hacia el final que tanto se desea.
  • Generar experiencias, para lo cual es muy útil la originalidad, que es lo que permitirá que el evento se recuerde en el tiempo.
  • Cuidar absolutamente todos los detalles asociados al evento, como lo pueden ser la tecnología, los equipos audiovisuales, el lugar del evento, los ponentes o el catering.
  • Promocionar el evento es siempre una necesidad. Cuantos más asistentes, mejor imagen podemos constituir.
  • Actuar como un gran anfitrión es el mejor medio para conseguir esa imagen.
  • Hay que dejarse asesorar por expertos en la materia. Es una de las mejores garantías de éxito.
  • Medir y analizar los resultados tiene una gran utilidad sobre todo de cara a la organización de eventos futuros.

Un detalle que no debe pasar desapercibido

Entre los diez puntos que hemos mencionado se encuentra un detalle que es fundamental para hacer que el evento sea exitoso y para que genere esa clase de ventajas que esperamos conseguir con él. Es el catering. Los asistentes a un evento suelen recordarlo con añoranza sobre todo como consecuencia de lo que han comida. Un aspecto como tal lo saben de primera mano los profesionales de La Frolita, una entidad encargada de la elaboración de una carta que ya es habitual en los eventos de empresa madrileños.

De la imagen que se ofrezca en un evento de las características que venimos comentando dependen muchas de las aspiraciones futuras de una empresa. Si el número de contactos de las agendas de los ejecutivos de la misma ha crecido después de la celebración del evento, entonces es que hemos acertado con la organización del mismo. Y, en ese sentido, un elemento como el del catering tendrá mucho que ver. El catering tiene una importancia tal que, de no resultar el adecuado, haría que la crítica general del evento resultase negativa aunque el resto del guion marchase a la perfección.

Para hacer negocios y contactos siempre ha sido un elemento muy recurrente la organización de eventos como lo son conferencias, seminarios, galas benéficas o similares. Esto sigue a la orden del día hoy y también resultará un arma muy importante en el futuro. Por tanto, no nos podemos permitir el lujo de no estar atentos a cualquier detalle, por mínimo que parezca. La relevancia de ese detalle puede ser tanta que marque la diferencia entre un futuro exitoso o un futuro que no nos depare ningún cambio con respecto al presente.