Los jóvenes con alguna discapacidad también son capital laboral

26 Agosto, 2016
Los jóvenes con alguna discapacidad también son capital laboral

Si estás pensando en abrir una franquicia, deberías plantearte el hecho de abaratar los costes para ti y tener un mayor compromiso con la sociedad contratando a jóvenes con alguna discapacidad. Un abogado, concretamente el despacho de Ferrer Navarro, te lo podrá explicar mejor y asesorarte en cada momento puntual que lo precises, pero este tipo de contrataciones suelen tener muchos beneficios fiscales para los empresarios y también para los jóvenes, ya que muchos de ellos se sienten discriminados en este sentido por su discapacidad, y es algo que no merma su capacidad de empleo.

Y es que todos sabemos que las franquicias son normalmente caras desde un comienzo, especialmente porque las franquiciadoras nos piden un canon que, junto con un porcentaje periódico, debemos sumar a la inversión inicial. Esto a veces nos lo pone todo muy cuesta arriba y debemos intentar acogernos a la mayor cantidad de beneficios.

Asimismo, hay que tener en cuenta que el hecho de contratar a jóvenes que tengan un cierta discapacidad nos hará también adquirir un compromiso con la sociedad que nos rodea, mejorando nuestra imagen en cuanto a responsabilidad social corporativa, tan valorada en la actualidad por los consumidores y por la sociedad en general.

Y la juventud es a la vez un capital laboral para las empresas pero también los miembros de este grupo son potenciales clientes. Y cuando hablamos en cifras de empleo, es un sector que se ha visto muy perjudicado con motivo de la crisis, donde hemos tenido un paro juvenil de alrededor del 50 por ciento, algo que se agrava aún más cuando estos chicos sufren alguna discapacidad.

Pues bien, con motivo de la celebración el pasado 12 de agosto del Día Internacional de la Juventud, declarado por las Naciones Unidas, queremos hacer especial hincapié en la contratación de los jóvenes, quienes están encontrando en la actualidad dificultades añadidas para desarrollarse personal y profesionalmente a todos los niveles: encontrar un empleo relacionado con su formación, independizarse del hogar paterno, formar una familia, etc. Obstáculos que, como decíamos, se ven todavía más acentuados si el joven, además, tiene un certificado de discapacidad, ya que se encuentran con barreras adicionales en forma de anacrónicos prejuicios y estereotipos que siguen asociando la discapacidad con escasa productividad, dependencia o costes para las empresas. Todo lo contrario a lo que es la realidad.

Acentuada desigualdad laboral

La participación de los jóvenes con discapacidad en el mercado laboral es, como decíamos, inferior a la de sus coetáneos. Por ejemplo, solo el 28 por ciento de los menores de 25 años es activo frente al 37 por ciento de la media general. Es decir, que el 72 por ciento de los jóvenes con discapacidad en edad laboral no tiene empleo.

Si bien la razón en algunos casos está justificada porque aún se encuentran estudiando, en otros muchos casos viene dada por elementos como la sobreprotección familiar, que frena el acceso a la formación y al mercado laboral de los jóvenes con discapacidad, así como el desconocimiento y la falta de recursos a la hora de afrontar la búsqueda de empleo, es decir, dudas sobre el tipo de trabajo al que optar, temores, etc. Y lo peor es que esta desigualdad se ve también en la tasa de paro, ya que mientras el 68 por ciento de los jóvenes con discapacidad está desempleado, son un 46 por ciento en esta situación los que están desempleado pero sin discapacidad.

Esta diferencia se nota también a la hora de acceder, sobre todo, al primer empleo, donde nosotros, al querer iniciar una franquicia, podemos tener un papel fundamental ofreciendo oportunidades a los jóvenes de trabajar con nosotros. Normalmente las empresas franquiciadoras ofrecen cursos de formación y casi todos estamos por igual de nivel a la hora de empezar, a excepción de los puestos más cualificados para los que también podemos contratarles si han estudiado acorde con lo requerido.

En definitiva, los jóvenes con discapacidad son un gran capital humano con el que debemos contar a la hora de abrir una franquicia, y posiblemente nos sorprenderán gratamente por la fuerza con la que pese a las dificultades se han ido abriendo camino.