Monta tu propio establecimiento original y vende después las franquicias

18 Febrero, 2016
Monta tu propio establecimiento original y vende después las franquicias

¿Y si en lugar de contratar tú una franquicia esta fuese tuya y cobrases tú a tus propios franquiciados? No suena tan mal, y la verdad es que no tiene por qué ser tan difícil hacerlo, ¿no? Pues hoy vamos a hablar de ello, de lo que necesitas para que los demás quieran tener un local como el tuyo, uno de esos que esté de moda bien por sus vasos, como unas buenas copas como estas copas de gin tonic de gran calidad que os recomendamos para dar ese toque de glamour, o por el decorado del mismo. La clave es dar con esa fórmula que nos haga estar en boca de todos y aquellos que estén pensando en abrir un local deseen aprovecharse de la imagen que ya nosotros hemos creado.

Pues bien, lo más sencillo para esto es ir a un tipo de negocio para el que todo el mundo se ve siempre capacitado a la hora de escoger una franquicia, un bar o un restaurante, bien una hamburguesería, un local de bocadillos o incluso una pastelería.

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Una vez tenemos escogido el sector en el que nos queremos desarrollar, la clave es buscar un detalle sobre el que hacer girar nuestra actividad y que nos haga diferenciarnos de todos los competidores. Por ejemplo, si tenemos una pastelería, podemos empezar a vender pasteles personalizados. Hace poco hemos visto como el hermano de la princesa Catalina de Inglaterra se va a China a vender dulces personalizados, unas nubes de colores en las que imprimir la imagen que deseamos para hacerlas más especiales o para regalar.

Otra opción por ejemplo puede ser abrir una cafetería y tener una pequeña librería donde prestar libros y también, por qué no, si tenemos un poco más de visión negocio, venderlos. Se trata de una forma más de hacer dinero y que difícilmente encontraremos en las cafeterías de barrio a las que estamos acostumbrados a asistir.

Si tenemos un pub, hacer fiestas cada viernes y que estas sean diferentes, puede ser otra buena opción. Por ejemplo, podemos llevar cada semana a un monologuista. Y extender esa idea a los demás locales de la franquicia.

Otra idea que se nos ocurre es, en caso de abrir un restaurante, hacer concursos como regalar la cuenta a aquel que más consuma los sábados. Es un poco americanada, pero nos sirve para hacernos diferentes entre los demás, para que la gente hable de nosotros y se nos conozco por algo que no es ni de lejos malo, pero que seguramente nos hará ser más famosos que los restaurantes de al lado.

Cuando por fin nos hemos hecho conocidos o diferentes por algo, los demás querrán imitar ese éxito. Pero sin ser catalogados de copiones. Es decir, que podremos vender nuestra idea como franquicia y sacar un dinero por ello. Es una forma sencilla de hacer negocio sin tener la responsabilidad de gestionar locales en diferentes puntos geográficos, que es algo muy complicado.

Basta con buscarnos una gestoría donde nos ayuden con los papeles para declarar estos contratos e ingresos que hagamos y, como dicen por ahí, a seguir creciendo.