Para tus reformas e interiorismos, apuesta por una empresa con valores de sostenibilidad  

29 Mayo, 2016
Para tus reformas e interiorismos, apuesta por una empresa con valores de sostenibilidad  

Ya tengo ganas de que acaben con la obra de mi casa. Creo que para el mes que viene Construcciones Ardanaz, la empresa que contraté para la reforma de la casa que heredé de mi tía abuela, una bellísima y antiquísima casa señorial ubicada en el casco antiguo de Pamplona, no muy lejos de la fértil vega del río Arga, habrá finalizado con todo ello. Debo especificar que si me decanté por esta empresa, es porque no sólo goza de una muy buena reputación, sino que a la vez lleva ofreciendo sus servicios desde el año 1978. ¡Más años de los que tengo yo! Que una empresa sea longeva de esa manera, creo que debe ser en gran parte por la excelencia de los servicios que presta. En fin…

Pero a mí, lo que de verdad acabó por convencerme fue que sus valores eran altamente de sostenibilidad. Pues, esta empresa se dedica a la construcción sostenible, eficiente y totalmente innovadora. Que se tomen en cuenta y apliquen estos principios ecologistas, es para mí fundamental. Os explico. Yo quería guardar la estructura antigua de mi casa pero ofreciéndole todo el confort moderno. Había oído hablar de las casas pasivas y me gustaba el concepto. Con ello, los técnicos de dicha empresa estaban certificados como “técnicos ejecutores de obras Passivhaus” (Tradesperson). ¡Me habían ganado!

¿Qué son las casas pasivas?

En el sentido más estricto de la palabra, las casas pasivas son edificios cuyo consumo de energía no sobrepasa los 15 KW/m2 al año. Para quienes no lo entiendan, digamos que se trata de viviendas que no necesitan calefacción tradicional ya que disponen del bajo consumo. Estas casas utilizan en efecto los recursos de la arquitectura bioclimática combinándola con una eficiencia energética extraordinaria. Son casas, por así decir, herméticas. De hecho, en estas viviendas si hay ventanas es para que entre la luz y no para que se escape el calor. El aislamiento juega un papel central, puesto que en estas viviendas es total. Ya os estoy imaginando preguntándoos de qué manera entonces se renueva el aire. ¿Verdad? Pues, esta renovación se realiza sencillamente gracias a un sistema de ventilación con un intercambiador de calor, lo cual permite que se renueve el aire naturalmente evitando de esa manera que se escape el calor con él. ¡Ingenioso! ¿No?

Dicho esto, hay que saber que este sistema se inventó en Alemania, un país frío por excelencia (porque por muy avanzado que esté el país, de lo que siempre carecerá es de sol). Son por esa razón, construcciones que buscan aprovecharse un máximo de la luz y del calor del sol, así como de los cuerpos de las personas que las habitan. No necesitan otro tipo de producción de calefacción. Consumen además siete veces menos energía que las casas tradicionales. ¡Es decir! Entonces, opté por transformar mi casa consistorial en una casa pasiva contratando para ello a los expertos de la empresa Construcciones Ardanaz. Falta verdaderamente muy poquito para apreciar el resultado final, pero con lo que veo ya ¡me quedo pasmado! ¡Qué guay tener una casa cuyo exterior sea tan antiguo e interior tan moderno!

Me trasladaré supongo que para este verano y podré callejear sin rumbo por el casco antiguo de Pamplona que conserva un conjunto monumental digno de ser visto y presidido por sus iglesias y murallas medievales. Es una ciudad que a mí me encanta en la que conviven tradición y modernidad (¡al igual que mi casa!). Os invito a visitarla. Fue fundada por el general romano Pompeyo en el 75 a. de C., ¡con ello lo digo todo y no digo nada! Sin embargo, la importancia de la ciudad aumentó durante el siglo X con el reino de Pamplona. Y para finalizar con este post, subrayar que fue bajo el reinado de Sancho III el Mayor (s. XI), que se organizó el itinerario actual del Camino de Santiago por nuestras tierras. Lo que, indudablemente ha marcado a la vez la fisonomía urbana como el devenir histórico de la ciudad. Bueno, ya dejo de marearos (¡es que soy historiador!), pero de verdad si queréis obrar en vuestras casas, ¡pensad en contratar empresas cuyos valores sean los de la sostenibilidad!