Quiero abrir mi propia tienda de ropa infantil, ¿monomarca o multimarca?

23 octubre, 2020
Quiero abrir mi propia tienda de ropa infantil, ¿monomarca o multimarca?

Emprender siempre es complicado y desde que surge la idea inicial hasta que finalmente la llevamos a cabo no solo pasa bastante tiempo, sino que hay muchos detalles que tenemos que definir. Una vez tenemos definido el tipo de negocio que queremos abrir -una tienda de ropa infantil en nuestro caso-, todavía quedan muchas decisiones que tomar: edad que comprenderán las prendas de ropa que ofrezcamos, el estilo, el público al que nos dirigiremos, el mensaje que queremos comunicar, la imagen y la identidad que adoptaremos, el plan de negocio que seguiremos y los objetivos que queremos alcanzar a corto, medio y largo plazo… Pero, aunque todas esas decisiones son importantes y se deben tomar antes de abrir la tienda, una de ella y que todavía no hemos mencionado está por encima de todo: ¿qué tipo de tienda queremos abrir? Cuando llegamos a este punto, se nos abre un abanico con dos opciones: monomarca o multimarca.

Este paso es muy importante, ya que nos definirá como marca y repercutirá en todas las otras decisiones antes mencionadas. Hasta hace unos años, la norma era erigirse como una tienda multimarca en la que vender cuanta más variedad mejor con la idea de que cuantos más productos vendiéramos, más ganancia íbamos a obtener. Pero la tendencia cada vez se acerca más a las tiendas monomarca, en las que te reflejes en una sola marca y reduzcas considerablemente la competencia al ofrecer un servicio único, tendencia además que se ha ido adoptando a medida que la compra por Internet se ha masificado. Además, la tienda monomarca no significa que tengas que crear tu propia línea de ropa, sino que se puede acudir a un proveedor.

Una vez superado este bache y con la idea clara de qué tipo de tienda queremos abrir, quizás nos encontremos perdidos. ¿Abrir la tienda física? ¿Y por dónde empiezo? En este punto, nuestros amigos de Grupo Reprepol, nos cuentan que la clave es elegir el local y, sobre todo, seleccionar su diseño. La funcionalidad y la imagen son la clave para un buen negocio y, a través del desarrollo de las técnicas adecuadas, aunar producto e imagen para diferenciarte de la competencia facilitarán las ganancias. Además, cuidar cada pequeño detalle es fundamental para dar una imagen profesional, rigurosa y seria, de manera que otro punto a tener en cuenta es el mobiliario de la tienda: perchas, maniquís, posters, wall papers y demás elementos de imagen. Una vez definida la imagen, y siguiendo con las recomendaciones de nuestros amigos, otros servicios imprescindibles son el software y el hardware, adquirir muebles con las medidas adecuadas, contar con un sistema antihurto para la mercancía, así como un seguro de alarma para el local y una financiación de la compra sin intereses.

¿Y cuando la tienda ya está montada?

Con las puertas del negocio abiertas, ya solo queda disfrutar del proceso mientras se trabaja incansablemente. Todavía queda mucho por hacer y se convierte en fundamental seguir cumpliendo pasos. El primero de los consejos es llevar el control de las ventas, si llevar un registro de cada uno de los productos que se venden a lo largo del día ya es importante, cuando se trata de un negocio pequeño o que acaba de comenzar su andadura en el mercado se torna todavía más esencial. Controla tu inventario, si no sabes cuántos productos tienes en tienda ni los que te quedan en el almacén, es muy probable que sufras un desabasto y provocarte pérdidas. Lleva el control de los costos: tienes que tener en cuenta los gastos fijos, los variables, los directos y los indirectos. Controla tu dinero físico, ya que va a ser el que utilices todos los días en las diferentes interacciones (con clientes, proveedores…). Lleva un control de tus deudas, ya que las pérdidas son insostenibles a largo plazo y se generan muchos más gastos de los que a priori pueden parecer (proveedores, personal, pago de créditos, renta…).

Otro paso importante y que te ayudará a conseguir clientes es el de promocionar tu negocio. La clave es crear una estrategia en redes sociales para conocer a tu cliente potencial y que tus productos se puedan compartir para llegar al máximo número de personas posibles. Otra manera de crecer es crear sorteos, ofertas y descuentos para generar necesidad en el comprador y que considere que no puede dejar pasar la oportunidad que le estás ofreciendo. Y, como no, tener tu propia página web para que el cliente pueda acceder al catálogo y a la venta por Internet.